Tengas pleitos y los ganes (y II) | Jesús Messia

Tengas pleitos y los ganes (y II)

Algunas semanas atrás ya apuntábamos que la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, por la que se reconocía el derecho al olvido frente a los motores de búsqueda, no iba a resultar de tan fácil aplicación y cumplimento como en un principio parecía. Pues bien, Google ha realizado una interpretación de la resolución en cuestión que puede dar al traste con la efectividad de dicho fallo y de los derechos que pretende proteger.

Como han señalado algunas autoridades nacionales de control de protección de datos, Google está procediendo a dar cumplimiento del derecho al olvido solamente respecto de las variantes nacionales del buscador en cuestión: los dominios es., fr., etc. Sobre esta base, el problema es obvio: el objetivo de la desaparición de la información de los índices de los buscadores no es total, sino que se fragmenta en ámbitos territoriales, permitiendo con ello la posibilidad de poder continuar accediendo a tales datos en aquellos dominios en los que no se haya solicitado la eliminación.

Ciertamente, no es este el espíritu de la sentencia ni el propósito del Tribunal. Se trata de una estratagema que busca amparar la actuación del buscador en argumentos meramente formales, obviando con ello el sentido último del juzgador y el derecho de los ciudadanos. No obstante lo anterior, el uso de esta argumentación no puede traer como consecuencia la necesidad de que los interesados ejerciten su derecho al olvido en tantas veces como se repliquen sus datos en los índices nacionales del buscador. Cualquiera percibe que, en tales casos, se produciría un efecto disuasorio que daría al traste con el objetivo logrado ante el Tribunal de Justicia de la UE. Y es aquí donde entra en juego la Ley.

Las instituciones europeas se encuentran en un momento decisivo para poder adoptar una solución del problema de carácter general o que, al menos, minimice estas posibilidades de elusión jurídica. Los trabajos de elaboración del nuevo Reglamento de Protección de Datos deben incluir esta cuestión y las herramientas necesarias para su solución. Como ya dijimos en otro post, el proyecto de Reglamento ya incluye un precepto sobre el derecho al olvido y el supuesto concreto de los tratamientos por terceros de datos albergados inicialmente en otras páginas o sitios. Aunque hemos discutido y argumentado sobre el particular, ya no es momento, tras la sentencia, de poner en tela de juicio sobre quién debe recaer la responsabilidad de la eliminación de la información. Ahora sería conveniente coordinar la regulación futura con los pronunciamientos recientes y, sobre todo, conseguir que esta regulación acabe con los posibles intersticios y huecos jurídicos por los que se cuelen quienes tratan y guardan la información.

Los parlamentarios británicos del siglo XVIII afirmaban que el Parlamento y la Ley pueden hacerlo todo, menos convertir al hombre en mujer. Hoy día, esa afirmación parece superada, lo que demuestra el carácter pluscuamperfecto de la norma. En este sentido, fiel a nuestra tradición jurídica continental, confío en el legislador europeo para que, superando la presión correspondiente de los lobbies, adopte una solución suficientemente satisfactoria. El Tribunal de Justicia de la UE está realizando un trabajo encomiable en la interpretación de la normativa sobre protección de datos y propiedad intelectual relacionada con la TICs. Ahora es el momento de normalizar la doctrina y acabar con los posibles estados de confusión que se deriven de las interpretaciones sesgadas que las corporaciones realicen de la jurisprudencia.

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